Soldaduras

4.3 Soldadura, evitar poros y zonas de solape.


Al galvanizar piezas que tienen uniones con solape y soldadura discontinua (ver Fig. 4.3. A) se produce un efecto negativo muy significativo. La soldadura discontinua permite que por las rendijas estrechas del contacto entre las placas entren líquidos del decapado llenando la zona de solape.
Estos líquidos al entrar en contacto con el zinc fundido saldrán expulsados violentamente en forma de gases de manera que se impide la entrada de zinc en toda la zona interna de contacto o solape.
Por lluvia o humedad alta no es infrecuente que penetre agua en esas zonas de solape que no quedaron galvanizadas, de manera que al poco tiempo empiezan a “rezumar” óxido que mancha llamativamente todo el material, produciendo la impresión errónea de que las piezas galvanizadas “se están oxidando”.
El mismo efecto se produce en cualquier soldadura cuando el soldador deja “poros”, en los que penetran los líquidos pero no puede entrar el zinc. Se convierten en un punto del que salen líquidos negros o rojos de óxido del hierro que ensucian el material galvanizado. No hay más remedio que limpiar lo manchado y sellar las rendijas o los poros.
La Fig. 4.3. B hace referencia al caso de solape de gran superficie entre placas unidas con soldadura continua o cerrada. Existe el peligro de que por algún poro entre líquido acuoso del decapado que rellene la zona interna de solape. Si las placas son finas se deformarán por la fuerza de la expansión de los gases producidos, provocando incluso fisuras o rotura de las soldaduras.
Es conveniente entonces practicar uno o más taladros en una de las dos caras para que los gases tengan salida. Como en el caso de los poros o rendijas estrechas, habrá que, posteriormente al galvanizado, sellar esos taladros para impedir que entre agua o humedad a la zona interna no galvanizada.
3. Evitar los ángulos vivos y las soldaduras discontinuas.

4. Utilizar preferentemente ángulos redondeados y las soldaduras a tope (a testa) continuas.

En superficies en contacto se debe practicar un taladro, especialmente cuando el acero es de poco espesor.
El tamaño del taladro estará en relación con el área de las superficies solapadas. Puede ser necesario más de un taladro dependiendo de la forma de la zona de solape.

4.4 Soldadura posterior al galvanizado, pintura de enmascaramiento y pintura rica en zinc.


Cuando se hace ensamblado de piezas no mediante tornillos, sino mediante soldadura posterior al galvanizado, surge una dificultad: la soldadura de materiales ya galvanizados en caliente es engorrosa y complicada.
1º. Pintar con pintura de enmascaramiento las zonas que han de ser soldadas después de galvanizadas.
Esa pintura impide la toma de zinc en esa zona (2–3 cm de anchura). Debe aplicarla el taller antes de la galvanización. Esta pintura se carboniza en el proceso.
2º. Con un cepillo metálico se eliminan los restos de pintura requemada y se limpia la superficie.
3º. Se realiza la soldadura de forma normal.
4º. Hay que aplicar protección sobre el cordón de soldadura y zonas sin zinc.

La norma UNE-EN-ISO 1461 permite tres métodos:

  • Proyección térmica de zinc (el mejor, pero costoso)
  • Pintura rica en zinc (el más práctico)
  • Barritas de aleación de bajo punto de fusión